Se aprieta la zona caliente del Este

Tras un par de esos pecados imperdonables en el último mes (que lo digan en L.A), como caer ante los Suns y ante los Bulls, los Miami Heat retoman la senda de la victoria y lo hacen, además, con muy buenas sensaciones.

Tras vencer a una pierna a los Warriors y plantar batalla hasta el final frente a los Rockets, los de Florida vuelven a ganar, esta vez ante un equipo que si bien todas las casas de apuestas los dan como equipo de playoffs, estos, con sus últimos partidos, hacen temblar la estadística. Qué mal les ha sentado el parón del All-Star a los Nets.

Tres derrotas consecutivas de los neoyorkinos, todas ellas, para más inri, ante rivales directos (Hornets, Wizards y Heat).

Miami no cedió un solo cuarto en toda la noche, plantando un parcial definitivo de diez puntos en el tercer cuarto, para terminar ganando por 117-88.

El principal motivo de la derrota de Brooklyn fue simple. El tiro. El balón (una de esas noches y de manera transversal) no quiso entrar. Así nos encontramos con porcentajes del 35,2% en tiros de campo y 21,4% en triples, y con el 2/12 de Dinwiddie, el 1/9 de Crabbe o el 3/10 de Graham como ejemplos singulares de ello.

Más que un dunker

Por el lado contrario, los Heat estuvieron más que notables, en una velada muy participativa en la que repartieron hasta 36 asistencias y en la que hubo minutos para perpetuos en el chándal como Ryan Anderson o el injubilable Hudonis Haslem.

La mejor aportación vino, también, desde el banquillo, aunque quien lideró a los suyos fue un Kelly Olynyk que partió de titular, con 25 puntos, 4 asistencias y 2 apones. Derrick Jones Jr. y Rodney McGruder aportaron 18 y 17 puntos respectivamente.

#HeatCulture Si Derrick Jones Jr saltara en su casa, golpearía el techo con la cabezapic.twitter.com/HvGeWkv3SY

— Isolation (@IsolationNBA) 3 de marzo de 2019

Dragic volvió a quedarse fuera (problemas en la pantorrilla) y entre Waiters, Richardson y Winslow volvieron a repartirse las funciones de base y creación.

Al calor de la afición

Los Heat, que llevan una campaña desastrosa como locales (13-18), es la primera vez que logran encadenar una mini-racha de tres triunfos consecutivos en casa.

“Necesitábamos algo así”, afirmaba Dywane Wade.

“No hemos tenido muchos partidos como éste este año”, apuntaba, feliz, Erik Spoelstra.

Nunca es tarde para plantar la semilla; los Heat disputarán siete de sus ocho próximos encuentros en su American Air Lines Arena. De conseguir o no defender su feudo de manera sólida, dependerá muy en parte su participación en los playoffs.

(Fotografía de portada de Will Newton/Getty Images)

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