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17 derrotas seguidas. La derrota es el compañero de viaje de los desde hace semanas y, por mucho que se confíe en que se trata de un núcleo joven al que hay que regalarle paciencia para encontrar resultados, lo cierto es que el clima empieza a caldearse ante la paupérrima temporada de la franquicia de Phoenix.

Ahora mismo, los Suns tienen un balance de 11-50, el peor de toda la NBA. Al principio, las voces que surgían del interior de la organización deslizaban la normalidad de estos resultados, pero según avanza el tiempo, la competitividad propia de un profesional de este deporte aflora. Y ya han empezado a brotar los primeros conatos de cabreo, en especial desde dos jugadores importantes.

, la elección número del último Draft, explotó tras la derrota del sábado ante los Hawks. El pívot, en declaraciones recogidas por AZCentral, comentó que “ya he concedido demasiado tiempo para que se gestionasen las cosas de la manera en la que se querían gestionar. Ahora, estoy a punto de tomar el control de la situación. Se trata de ser capaz de asumirlo y no mirar hacia atrás”.

Ayton continuó señalando que “esto está siendo duro. No es fácil lidiar con algo así. Voy a hacerlo lo mejor posible a la hora de tomar los mandos. Hablo en serio”.

En la misma línea se había expresado minutos antes. En palabras para el mismo medio, Booker reconoció que “no estamos en el mismo lugar [refiriéndose al equipo en general]. Esto es lo peor que he visto desde que estoy aquí, y eso ya es decir mucho. Pero tenemos que seguir luchando. Tenemos que mantener nuestras cabezas altas y seguir apretando. Lo que ya ha sucedido ha de quedar detrás de nosotros. Hay que intentar ser mejores en cada partido”.

(Fotografía de portada de Christian Petersen/Getty Images).

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